Uso poleras con nombres de lugares que nunca he visitado
o con frases escritas que jamás diría en las cirscunstancias en que las uso.
Mis pantalones llevan manchas que en verdad me gustaría no llevar
y mis zapatillas muestran las calcetas que otros no deberían porque conocer.
Es raro, es extraño verte tan "desarmado" en un espejo y no encontrarte mal,
más cuando hay ojos encima que quieren juzgarte
y una carga de paradigmas que se debiera utilizar al vestirse.
Hay algo ñoño en todo eso. No hay forma, por ejemplo, de que un suspensor no se vea "bien" si no es descolgado de los hombros.
Yo creo que las convenciones no pegan esta temporada, pasaron de moda como las alpargatas o el ketchup.
