
"¡Eh! ¡Capitán! ¡Spinto a vabor!" Josh gritó y me despertó, dormitaba porque el descenso del buque siempre me dejaba mareado, solo Josh sabía, confiaba en su juicio y adem... "Eh, tarupido, que ese libro no se llenará solo" me gritó el Capitán, tenia razón, debía poner atención a la ventanilla. Ah! bendita la hora en que decidí venir a esta expedición, la nave no llevaba más de 25 metros sumergida y el recorrido se volvia más interesante aún, mis libros de bitacora debian relatar todo, aquella oportunidad recitaban:
"El Capitán ha decididó sumergir el barco al ver que por el horizonte una tormenta de regeton se aproximaba, debiamos guarecernos en las profundidades del Indie. Primero unos acordes furtivos se nos acercaron, se nos acercaron curiosos para mirar a traves de las ventanas, auno le hice una morisqueta y huyó asustado para mi goze, hubieron silencios cortantes frente a nosotros de no más de 8 tiempos de largo cuando de pronto el barco se meció hacia abajo como empujado por la corriente, nos inquietamos para luego sorprendernos al ver bajar a vabor una uñeta de un metro y medio aproximadamente junto a una mano mucho mayor, tras de ella vi un destello "Es un Do Capitán" le dije, me miró él pasmado y sentenció "Santa madre de Kinks". En cuanto acabó la frase un Do monstruoso emitido por Nick Valensi, eran los Strokes que nos atacaban con Last Nite, el mar se volvió de colores de neón y terminamos girando rock adentro sin saber de nuestros pies o cabezas, solo oiamos a lo lejos a Julian Casablanca gritando "Laaast nite/she says..."
Probablemente Continuara...
