sábado, 25 de octubre de 2008
Ciudadela - Ernestina
En esos días lucían sus esplendorosos abrigos las señoras de los empresarios de la Ciudadela, conversaban en la plaza frente a la iglesia. A un par de metros de ellas, se instalaba Ernestina en su banquillo y con su cajita de polietileno llena de cubos, esperaba a que los niños llegaran a comprarselos, siempre lo haciamos aunque hubieran menos 40 o 30 grados. Cada domingo por la mañana se nos podía ver rodeandola mientras saciabamos la sed que nos dejaba el sermón.
Durante toda su vida nadie dió un peso por ella, pintaba a que ningún talento podía describirla quizas porque lo que hacía no valía lo que comunmente vale un talento. Cuando crecí y conocí otras ciudades pude corroborar que como la mano de Ernestina para hacer cubos de leche no hay en ninguna parte. Conjugaba leche, azucar y frutas con la sapiensia que tiene el destino para hacer su cometido, decía "yo solo soy la intermediaria entre la Naturaleza y sus elementos y la lengua del Hombre". Decían que aprendió en su juventud por las lecciones de la madre de Rufino que por aquellos años era su suegra, algo que me consta porque nunca creí que las monedas de Rufino solo nos las entregara para ayudarnos a capear el calor sino que también para quedar bien con Ernestina. Aún la quería, demasiado para el gusto de ella.
miércoles, 22 de octubre de 2008
Ciudadela - Rufino
Rufino, que siempre sonreía, nos completaba la tarifa porque siempre traía monedas chicas. Sus bolsillos estaban poblados de chiches que sus dueños perdían en las calles de la Ciudadela. Debido a una malformación etarea, su espalda lo obligaba a recorrer con la mirada el asfalto por lo que acostumbraba encontrar pinches, alfileres, juguetitos, coles, clips y a veces dinero pero más que nada monedas que terminaban por saciar nuestra sed dominguera. Eramos pocos los que conocíamos la intensa y cariñosa mirada de Rufino, propia de alguien que ha vivido sus años. Su espalda la ocultaba a quienes superaban el metro cuarenta, era una de esas cosas que se embellecen mientras menos se miran. Nos sonreía y nos daba el sencillo faltante.
Los bolsillos de Rufino albergaban secretos de la Ciudadela que se esparcían por las calles y que gente como él era capaz de encontrar porque se dedicaba a mirar detenidamente donde era que estaba parado. Cartas y papeles que el descuido de sus guardianes ponía en peligro sus secretos. Secretos que ni siquiera el buen Rufino debía celar.
jueves, 25 de septiembre de 2008
Ana y Mía -Parte Final-
Del momento en que sali de esa casa no quise detenerme, las calles me eran extrañas y ellas lo hacian notar mostrandose distantes, frias y solitarias. Algunas pozas de agua manchaban mi recorrido, me asustaba que nadie estuviera fuera de sus casas, el barrio me era tan desconocido como mi paradero. Los postes pasaban sobre mi sumergiendome en un mundo anaranjado, parecia que las calles se extendieran delante de mi lo mismo que yo habia avanzado, parecian no acabar. Yo seguía llorando y me ardia el vientre pero también el corazón: si ella era mi amiga no debía haber hecho lo que hizo por fidelidad a lo que eramos y por la comprensión que nos debiamos. Al menos por ese momento mi mente me hizo compañia, recordé la primera cancion que habia oido ese día por la mañana: Violet Hill de Coldplay, sonreí apenas mientras la repasaba en mis oidos, mis labios se abrian intentando seguir la letra, se colaron lágrimas a mi boca calmando la bravura en mi pecho.El cielo vestido de luto dejo algunas estrellas a la vista para recordar que aun seguía ahí, se veía infinito sin la Luna a la vista, espiaba detrás de unas nubes, parecia no querer sacarme de la burbuja naranja que los postes me habian proporcionado, el astro se aplacaba ante el talento de sus imitadores. Me pareció escuchar que a lo lejos mi amiga gritaba mi noimbre mas no la tomé en cuenta, debia huir lejos de ella aunque el paso se entrecortaba a veces, mis rodillas flaqueaban a cada tranco, las fuerzas se quedaban en la calle con cada paso que daba. Al doblar una esquina apenas tropeze conmigo misma y caí al suelo, la cara recibió primero el impacto y luego el cuerpo, mis manos no reaccionaron para frenar la caida, se quedaron al costado sin reacción, inmoviles como mis piernas. No se cuanto tiempo perrmanecí así, me hes confuso aún recordarlo pero entre la grava y las lagrimas que tenia adheridas al rostro vi pasar los tacones rojos de la desconocida de la fiesta y tras de mi las risas de Ana y Mía como jugando tras de mi, junte un poco de fuerzas para volverme a verlas pero no estaban, quizas querian ayudarme pero no se atrevian, en cambio escuché la voz de mi amiga rebotando en las paredes cercanas, eso me hizo seguir el camino asi que utilice el impulso que me había dado con los brazos y me levante apenas cojeando por el raspon en la rodilla que acababa de descubrirme.
-"Barbiiiii"
Me susurraba mi amiga en los oidos a través del viento, mientras cada vez me costaba más mantenerme de pie, tuve que apoyarme en un poste para descnasar y la luz del foco me bañó en su resplandor anaranjado. Jadeaba y mi estomago comenzaba a agudizar su martirio con punzadas ponzoñosas. Deseaba que Ana y Mía aparecieran y me ayudaran mas no lo hicieron, me sentia más sola y adolorida que nunca. De haber pasado por mi la decisión, hubiera acabado mi huida ahi mismo, pero no era yo la unica quien tenia que opinar sobre mi destino. Como bajo las instrucciones de una orden previamente dictaminada, el dolor comenzó a sistematizarse en todo mi cuerpo como etapas de un martirio erratizante, caí al suelo por los espasmos que invadían mi cuerpo, no me detenía, sentía ganas de vomitar pero no podía. Intent levantarme en un momento de calma pero alguien me tomó desde el brazo y lo hizo por mi, creí que era mi amiga y por un momento me contenté pero al ver el rostro de quien me alzaba, palidecí. Parecía ser Ana, digo parecía porque estaba irreconocible, su rostro angelical e infantil escapó dejando rasgos perversos que dibujaban pura y maldita malicia.
- Hola- dijo con una voz grave y aspera, casi de hombre y con un tono irónico -¿Acaso no me reconoces? ¿y que tal a ella? -miró a un costado apuntando con los ojos, era Mía traía el mismo rostro de maldad.
Lanzaron una risa al aire que partió con el tono tierno tan caracteristico en ellas y luego se transformó en un aspero sonido desgarrador, se miraron y con la misma suavidad que hacia mucho tiempo me prometieron el cielo y la tierra, Ana se acercó a mi oido y me dio su último consejo:
-Corre, estupida.
Mía alzó su mano en el aire y me propinó una cachetada que me tambaleó. Presa del pánico dí media vuelta y corrí lo más rápido que pude, me ardía otra vez el estómago y pensando en que me seguirian no le hize caso a las punzadas que recorrian mi cuerpo. Mi mente no se calmaba y clamaba a mis recuerdos una respuesta convincente a lo que ellas me estaban haciendo, todo el esfuerzo que hicimos juntas, todos los sacrificios pasaban por mi mente en imagenes y parecia verlas proyectadas en los muros grises que acompañaban mi recorrido, dolía verlas, me ardían los ojos y no pude evitar llorar. Pensé "¿Porque me hacen esto?" y sobre mi apareció Ana materializandose desde la nada, flotaba mientras corria y su rostro seguia siendo de malicia.
- Porque no eres nada, estupida y jamás serás alguien -me dió un golpe en la cabeza y me hizo agachar casi tocando el suelo, me incorporé.
- ¡Nooo!-grité- ustedes me han hecho esto, mirenme, soy infeliz y no soy nada de lo que ustedes prometieron ¡Pudranse!.
Por primera vez me daba cuenta de lo que me había estado pasando en los últimos meses, la realidad pesaba y era lo que no quería aceptar, ese día en que caía en la cuenta de mi condición ya era muy tarde. Mía tambien apareció junto a mi:
-No lo haremos sin ti -me dió una patada en la espalda que me hizo rodar en la calle, me sentía muy debil.
Boca arriba por unos momentos vi el cielo, su infinita tranquilidad contrastaba con el pesar de mis pensamientos "Yo hiba a ser tan bella como tú ¿sabes?, mira lo que soy ahora y tu que desde siempre has guardado mis secretos ¿recuerdas como era? creo que no todas nacemos con tu fortuna, cielo ingrato e infeliz". La Luna sonrojada e incomoda se oculto totalmente tras algunas nubes, molestas algunas estrellas se disiparon incapaces de comprender mi dolor desde su lejana altanería.
Intenté levantarme nuevamente, la luz anaranjada de los postes me envolvía aún en su universo monocromático, cuando me alcé noté que mis fuerzas ya casi no estaban pero Ana y Mía aparecieron sobre mi nuevamente y me golpearon duramente, heché a correr cubriendome la cabeza con las manos, ambas reían lasivamente, y me daban puntapies desde su permanencia sobre mi, corrí tambaleando un par de cuadras hasta que llegue a un parque vacio, la luz blanca refresco mis ojos pero no me detuve, pise el pasto sin mirar hacia el frente y tropece con una banca rodando sobre ella y cayendo sobre la gravilla, partiendome el labio inferior contra el suelo, de ahi no me alzaría más, mis piernas ya no respondían, ni mis brazos ni mi voz, solo la cabeza no paraba de trabajar hundiendome en la gravedad de mi estado, por alguna razón volvi a recordar Violet Hill de Coldplay, debe haber sido porque amaba el final de esa canción y calzaba justo con este. Tenía un sabor metálico en la boca por la sangre que manaba de mi labio mis ojos fijos se perdían en la rincones oscuros del parque, entonces vi las tacones rojos y los pies de la extraña de la casa frente a mi, se agachó, me acarició el pelo y me dijo:
-Nunca fuiste digna querida, solo caiste en nuestro juego y es así como tu partida termina. Te lo dijimos...
-El camino es arduo nóvata, desciste- dijo Mía
-¿Ahora ves lo que pasa por querer ser lo que nunca serás?-me dijo la desconocida-Nunca fuiste princesa, estupida.
Me dejó de acariciar, se levantó y se perdió en la oscuridad del parque junto con Ana y Mía, fue la última vez que las vi, de hecho fue lo ultimo que vi.
Como la triste escena de un final solitario, sobre mi parpadeaba un foco mientras moría, tirada con la gravilla pegada al rostro y los ojos fijos en el fondo del parque, yací rodeada por la intermitente luz blanca. El cielo se oscureció por completo, las estrellas huyeron y el negro de su fondo se hizo más infinito, la luna se oculto tras los árboles para vigilar la inercia de mi cuerpo. El foco finalmente dejó parpadear y se apagó definitivamente, mas la Luna siempre comprensiva y maternal no me dejó sola y cuidó de mi hasta que el Sol develara mi sucumbir.
Fin.
martes, 23 de septiembre de 2008
Crece Edificio, Crece
Los Publicistas de la USACH (al menos los ingresados de la generacion 2008) tenemos un hijo, le decimos "Edificio" porque aún es muy chiquitito como para ponerle un nombre de verdad. Hoy se nos hinchaba el pecho de orgullo con Martín al verlo crecer, lo conocimos cuando era apenas un sitio valdio, frágil, frio y solo en la Alameda con Bernal del Mercado (junto al metro USACH), hoy está GRANDE y FUERTE, tiene 17 pisos de edad y ya le están saliendo casi todos sus ventanales. Hay veces en que podemos ver a unos personajes de cascos verdes asomarse por sus ventanas, ahi nos damos cuenta que son las vitaminas. las que están trabajando para engrandecerlo cada vez más.Hoy, francamente, lo vemos un poco [cua-dra-do], gris e incluso vacio por dentro, eso no nos preocupa tanto confiamos en que cuando comienze a relacionarse con otros edificios como él, ampliara sus azoteas y será mejor edificio, quizas con otros de su misma familia constructora. También cuando cresca un poco más se llenara de colores y gente, y formará su propia identidad y ahi estaremos nosotros, apoyandolo en cada paso porque nos llena de orgullo verlo crecer.
un gran centro de eventos sería perfecto
una residencial de Usachinos, que mal, un bohemio
martes, 9 de septiembre de 2008
Ana y Mia -Parte 4-
Si siguieron burlandose de ella o no después de la intervención de su amiga Barbi no se enteró, ella no se lo permitió saber. Ya estaba oscuro y en el patio el ruido de la casa se dispersaba, se disolvia ante la pulcritud de la noche. La ciudad susurraba a sus espaldas trayendo todo el ambiente bohemio que comenzaba a aflorar como un cosquilleo en los oidos. No corria una sola brisa, parecia que el aire se hubiera detenido en seco en cuanto salieron, conciente de que lo que ahí hablaran no debía llevarlo a oidos de nadie, fiel complice el viento hizo gala de su lealtad. El cielo saco a relucir todas sus estrellas esa noche y posó la luna más cerca que nunca, avergonzando a los postes de la calle que parecian peder su acostumbrado oficio a manos del cuerpo celeste. La noche hacia opulencia de su belleza y Barbi creia que trataba de competir con la mujer que conocio hacia unos minutos. "Hasta el cielo la envidia, tengo que averiguar quien es" pensó. Se sentaron junto a la piscina y al ver a su amiga Barbi recordó su rostro antes de ver a la desconocida, parecia tener el mismo pero a la vez de preocupación, sacó algo del bolsillo y lo apretó hasta palidecer el costado de su mano, notó que Barbi reparó en su gesto. "¡Que demonios hacias allá dentro! Bailabas sola" dijo iracundamente "si tan solo te hubieras visto ¡Que hacias!". Su voz retumbó en las paredes con fuerza y el aire comenzó a andar suavemente como escapando de la escena sin que nadie se diera cuenta. Barbi se quedó pasmada, no entendía como su amiga no vió a la desconocida, de haberla visto no le gritaría de esa manera que por lo demás nunca lo había hecho, confirmó con esto que algo le pasaba a su amiga y tenia que ver con el papel en su mano, pero aún le parecia extraño que no la notara. "¿No...no la viste?" exteriorizó "a quien" un poco más calma y sin entenderla respondió " a la tipa de rojo, una muy blanca, estaba junto a la entrada al comedor y estaba con Ana y M..." se detuvo y en su mente aparecieron ellas junto a la extraña, algo pasaba entre ellas y la estaban buscando, quizas la necesitaban para algo, no podía defraudarlas, no a ellas que la habian ayudado tanto. "¿De quien hablas Barbi?" las interrogantes de su amiga rebotaban, sumida en su interior Barbi la ignoraba, aprovechó estos instantes de ausencia su amiga para reparar en el malogrado estado de su figura, estaba muy delgada y parecía no tener fuerzas, quizas era el momento de que hablaran de lo que traía atravesado en su garaganta hacia un tiempo, la incorporó con un zamarreo suave y volvió a la suavidad del rostro al que Barbi se habia acostumbrado mirar, la miró y manteniendo aun un poco de su desagrado en sus ojos, Barbi se volvió hacia ella suavemente y le tomó la mano, la miró de cerca y su amiga le dijo "¿Que es esto Barbi?" abrio su mano la cual volvio a su habitual color, entre sus lineas se posaba un papel pequeño y arrugado, escrito con lapiz de pasta y algo difuso por el sudor de las manos de su amiga, temiendo lo peor Barbi lo tomó y lo estiró...era su lista, la que tan celosamente guardaba lo que nadie debia saber: Barbi palideció en el acto y lego de recibir su asustada mirada, su amiga arremetió: "¿Que significa: 'hago esto para no ser una vaca' o 'estoy a unos gramos de ser una princesa' y también 'esto es lo que siempre he querido, no me detendré ahora' o la más extraña de todas: 'gracias Ana, gracias Mia'?." Su amiga ahora lo sabia, Barbi no se dió cuenta hasta que su amiga terminó de hablar de que estaba sudando, que temblaba y lloraba de rodillas en el pasto. No se lo podía contar, no se atrevía a decirselo, el estomago le ardía y la deseperación emergía de él, necesitaba escapar de esa casa. "Barbi explicame" continuaba ella "no puedo..." con un hilo de voz entre sollosos replicaba "que te estas haciendo mujer, mirate como estas, te estas..." le respondió detenida por las lagrimas en sus ojos, continuo " te estas..." dijo "no lo digas, yo no..." dijo Barbi "si, te estas, te estas...." "no..." "¡Entiende Barbi te estás matando!" estalló su grito en lágrimas. Las niñas al interior de la casa se callaron al mismo tiempo, el silencio se poso en la residencia y el viento nuevamente se calmó, atento el cielo guardó su belleza un instante. Barbi se paró, el pelo sobre su rostro dejo entrever para su amiga el dolor en sus ojos, el maquillaje corrido le dió una aire triste a su rostro al destapar sus verdaderas facciones, su ojeras, sus pómulos, al verla así su amiga se estremeció, dió medio paso atrás, respiraba dificultosamente "¡¡Noooooooooo!!" le gritó en su rostro y le dió una cachetada lanzandola al pasto. La desesperación tomó a Barbi y la hizo correr hacia la casa, llorando, con las manos en su cara, presa del dolor y la incomprensión salió de la casa por el camino que las niñas atonitas formaron hasta la puerta. En el horizonte de la calle se perdió, corriendo sola, desesperada, sin saber donde ir. Reincorporándose, su amiga salió tras ella pero ya le llevaba varias calles de distancia, no debía irse, no podía dejarla sola.
continuará...
domingo, 7 de septiembre de 2008
Santiago Audible
viernes, 29 de agosto de 2008
Sansón
Puede sonar ególatra, vanidoso o hasta sobrado pero es verdad.Desde que me corte el pelo las chicas me miran menos en el Metro.
Son sólo 3 meses chicas, solo 3 meses jajaja!
jueves, 21 de agosto de 2008
jueves, 14 de agosto de 2008
Asientos Vacios (2006)
Mirar el cielo y a uno mismo
todo de una vez
es más fácil de lo que pueda parecer
si las nubes y la humedad
amenizan el paisaje
en la burbuja soñada
daré mi viaje
y mientras el asiento trasero
siga estando vacio
no habrá tinta en nudillos
que al frio en ellos de alivio.
Cuando el paisaje de la calle
se corta a lo horizontal
se desdibuja el aire frio
y se traza lo inmaterial
mientras queden asientos vacios
y realidades que dibujar
siempre habrá cuaderno y lápiz
para hacer las horas pasar.
Y como punto de fuga
el frio hace levantar
lienzos que transforman el universo
que por las calles ha de andar
el refugio sobre ruedas
se termina por dispersar
cuando el horizonte del nuevo destino
comienza a aclarar
sutilmente acaba todo
y sutilmente volverá a empezar.
Liebre libre
Hoy trabaja más de 6 horas y vuelve a casa sin nada para encontrarse con más de lo mismo, ni los obreros de las nubes ni los benditos locos lo despegaron del suelo, se aferró a él porque era lo único que tenía y sin él se haría añicos al caer al cielo. Incluso cuando hay neta comprensión lo in-comprensible persiste en realizarse y completar sus parajes en nosotros, busca panorámica e instala en la base de mí la irreverente sensación de no saber si se construyen nidos en el aire o se plantan piedras en suelos fértiles y desventurados. He construido un nido suave, delicado y confortante pero no tengo donde colocarlo...extraño mi antiguo árbol, extraño perderme en él y dormir tranquilo, extraño su miel cuando no hay nada que comer. Hoy aquí tengo un nido pero no tengo donde colocarlo, hoy aquí tengo un refugio pero no sé si ocuparlo. soy liebre libre, nada más, y no tengo en donde poder des-cansar. Soy liebre libre y no quiero a casa llegar.viernes, 1 de agosto de 2008
domingo, 27 de julio de 2008
Bitácora de una Perspectiva (Conclusiones Anticipadas)
Desde aquí las ventanas me permiten ver muchas cosas, la lejanía (la pseudo-madurez) le hace bien a mis ojos y por consiguiente a mi corazón, la saliva que me trago, el verde incrustado en mis pantalones, el hoyo en la zapatilla y el alfiler que es nexo entre mi, los de-más y lo que ahora soy (lo que quería ser). Era tan fácil, menos es más como dicen los obreros de las nubes, estaba a un no se qué de distancia, ni más ni menos, ni más ni menos. Finalmente la entropía no resultó ser tan mala, si no es más que el estado natural de las cosas, caos, entre los hombros y el cielo, caos, entre las cejas y el pelo, caos aleonado, si al final es lo mismo que hay adentro pero hacia afuera, igualito.
Se que también hay que pagar algunos precios, algo que se pueda aguantar (obvio) y que a la vez me haga sentir bien (- gracias! me alagas), pero no es tan terrible, al final es señal de algo más. Y he ahí otro mini-peligro, la delgada linea que puede haber entre un ¡YO! y un yo, nunca he querido parecer más de lo que soy, si es menos mejor incluso, me debe faltar entender que un yo es un yo para uno mismo y nada más y que no es pecado decirse yo, así simplemente: yo.(punto)
Encontré como colocar algunas piezas, encontré otras nuevas, me falta encontrar otras, saber como se colocan estas de acá, sacar algunas que me sobran y ver si estas otras corresponden a este lugar. ojalá sea así, me gustaría que fuera así.
Siento que algo cambió, algo regresa y mejor que nunca, no es una segunda oportunidad es simplemente una segunda vez pero con la conciencia suficiente para darse cuenta de ello.
{ :) }
jueves, 24 de julio de 2008
miércoles, 16 de julio de 2008
lunes, 7 de julio de 2008
sábado, 28 de junio de 2008
sábado, 21 de junio de 2008
martes, 17 de junio de 2008
lunes, 16 de junio de 2008
domingo, 15 de junio de 2008
sábado, 14 de junio de 2008
viernes, 13 de junio de 2008
Audio-fonos, los de-más y lo de-más
"...Cuenta la leyenda que cuando algunos jovenes se colocan los audio-fonos en los oídos, los de-más y lo de-más desaparece, es cuando aparecen los invisibles, las transaparencias de las ropas, el palidecer de la carne y la sangre, la mudez de las palabras y la sordera selectiva en sus oidos. Cuenta la leyenda que esos jovenes evaden la enfermedad citadina que circula en los tramos celestes de la serpiente mordelona de tierra, la que alberga tantas historias y crea sindromes...."
"Las paredes y el techo se van cuando hay libertad", profesaban los audio-fonos de uno de los amantes de esta leyenda en la voz áspera de los callejeros argentinos, uno de los invisibles al escucharlas se giró creyendo recordar alguna fisura abierta en su pasado de hacia varios años, cuando creía ser él el creador de tales filosofías, su corbata se apretó para vover su cabeza a la posición de lectura (al otro lado de la orden estaba su Jefe-Dueño presionando el botón que la accionaba).
Aquel día la serpiente hiba repleta pero él no lo notaba, aquél día la serpiente se durmió 5 minutos en una parada pero el no lo notaba, aquél día la serpiente se comió a alguien pero él no lo notaba, la ciudad que veía por la ventana se caía a pedazos con todos los invisibles dentro de ella, algo le tocó el hombro para preguntarle que decían los palitos sobre el circulo que traía en su muñeca, le dijó, al darse cuenta que era un invisible, que sus palitos marcabán los minutos que habian pasado desde el inicio de ese día, se extraño de que no conociera esos aparatitos, a él le gustaba pensar que lo que maracabn no era el presente ni el momento en que se estaba sino que medía sus huellas y cuanto ha podido vivir en El Hoyo, sonrió. Luego de eso observó un síntoma de la enfermedad citadina en el rostro del invisible (gruñia) y ahí se dió cuenta que los de-más tambien aparecieron con él al sacarse los audio-fonos para escucharlo.
Miró, miró, miró, miró, miró (no con enfasis sino con tiempo) y miró, era claro: la ciudad caía con ellos. Tomo sus audio-fonos y con un ¡Pum! de sus labios todo volvió a desaparecer.
Que bien se veía la cordillera en esos días, ella imponente de fondo y el volando a la velocidad de la serpiente, sin ciudad cayendo a pedazos, sin los de-más y lo de-más. La naturaleza intacta, sus audio-fonos y él.
jueves, 12 de junio de 2008
jueves, 5 de junio de 2008
domingo, 1 de junio de 2008
sábado, 31 de mayo de 2008
viernes, 9 de mayo de 2008
Madariaga
la imaginación que Miwi alguna vez me citara plasmada al fin, Madariaga vivo, más que muchos, Madariaga, lecciones de humildad.
Nos veremos antes de lo que piensas, lo sabes, solo que faltaba recordar y darse cuenta de que el tiempo se mide en segundos,
no solo en horas, porque se mide lo que se tiene y no lo que hace falta. Según vi, amar lo que se tiene es más efectivo que dar patadas al aire.
Madariaga sin dedos para aprender lo que se debe aprender, no es saber cuando lanzar el ancla por la borda sino saber como hacerlo (..., mientras se exala, mientras se inala, mientras se habla, mientras se abraza, ...) .
Exalar
y al final...
Recordar
para después recordar cómo se respiraba antes de ser menos de lo que se era.
domingo, 16 de marzo de 2008
Paso 1: Pasión y muerte de Esperanza
"¿Que vamos a hacer con ella, señor?" Esta frase habría el destino de Esperanza, se encontraba ella, su pasión y su muerte alternando entre las manos enguantadas, albas y siniestras de dos sujetos tétricos, entre sus argumentos y sus intenciones. Palidecía muda e inconsciente de lo que podría hacer su destino con ella, entregarse sumisa ante la idea de un mejor porvenir para todos, mártir de sonrisas, fuente, finalmente, de tranquilidad."Mi opinión -decía el más joven de los dos- es que su muerte es la llave que desencadenará nuestra real felicidad, no es posible que pongamos en peligro algo tan valorable e importante para todos nosotros por alguien que atentaría contra ella, sobre todo sabiendo que no tiene una razón de ser, ¿es razonable mantenerla con vida si nos arriesga a todos a perder todo lo que hemos construido? por lo demás ella ya a hecho bastante daño, nos a mantenido en un vaivén emocional a todos solo con estar presente..."
Esperanza se mareaba con sus palabras, la cabeza le daba vueltas pero no entendía si eran las palabras del su verdugo o era un estado previo a la muerte como un tramite de placer incomodo, no aguantaría mucho ese estado...
"¿Y si solo la deportáramos a un lugar lejano? -proseguía el joven más enérgico aún- nos sugirieron algunos pero es totalmente inviable tal propuesta ya que es probable que se las arregle para volver acá, sabe como hacerlo y aunque la ubiquemos al otro lado del mundo vendrá donde nosotros a clamarnos su dolor."
Retorcida y sudorosa se aferraba a los guantes del tétrico par de verdugos, entendía que empezaba a dejar la luz del sol por la completa e infinita tiniebla. Pálida solo adornada de lágrimas negras en sus mejillas, Esperanza ya moría.
Las palabras del joven ya eran argumentos suficientes para su compañero, solo restaba agregar su opinión: "Beneplácito actuar tubo esta joven mientras estuvo libre y venenoso a la vez, es para todos una espada de Damócles y ante eso nosotros estamos hechos para actuar de una sola manera, será el primer paso de un mejor porvenir, será el inicio de una nueva etapa."
Esperanza suspiró,
murió.
“!Que su obituario diga: Fuiste vida y muerte para todos, Esperanza Mártir de Sonrisas!" concluía el verdugo sonriendo con lágrimas bajo los ojos.
sábado, 23 de febrero de 2008
Ana y Mia -Parte 3-
"¿Que tienes ahí Barbi?" le preguntó una vez su compañera de banco en el colegio, ella nerviosa por la indiscreta pregunta guardó el papel en su estuche, no permitiría jamás que ellas se enteraran de lo que era, sus planes corren peligro bajo la atenta mirada e intromisión de sus compañeras de curso, "es solo las lista de compras que debo hacer después de clases" mintió sin mirarla, sabiendo que ella no le creería.En los 9 años que llevaba dentro de las paredes del Inmaculada Concepción College nunca pudo importar ni agradar a profesores ni compañeras, para los primeros no era más que otra cifra para la subvención escolar y para las segundas era la rareza indispensable en cualquier curso de cualquier colegio. Nunca las odió, nunca les deseó mal alguno, la soledad fue para ella siempre un pasadizo a la madurez, ya había demasiado odio en su vida hogareña y podía entonces prescindir de un poco más en su vida escolar. Quizás fue por eso que nunca se defendió, no quería más problemas. Durante años acumuló dentro de sí malogrados recuerdos en libros deshojados y podridos de lágrimas reprimidas. Barbi sabía que un corazón armado de oídos para escucharla y espada para defenderle se sentaba junto a ella desde hace 6 años, la única que la conocía, su única fuerza para aguantar a diario el martirio de sus compañeras, su única amiga. Le dolió mentirle así y más aún escuchar su replica.
"Barbi, tu no sabes mentirme, y yo lo sé. Ahora, sostenme la mirada y sin temblarte las manos dime que es tu la lista de compras para después de clases". Barbi no pudo hacerlo, odiaba tanto que hiciera eso aunque pudo comunicarle con la mirada que no le hiciera más preguntas al respecto, por favor. Complaciente y comprensiva como siempre lo fue su amiga dejó el tema a un lado, aunque no del todo. Ya habían pasado dos meses desde la ultima reunión con sus amigas, o como Barbi decía "las amigas de su amiga", y el calendario hacia su trabajo recordando el apronte de otra impajaritable sesión, ante la insistencia de su amiga ella respondía que no estaba de ánimos como para ir, los últimos dos meses habían sido intensos, colgando siempre su estado anímico de un hilo y meciéndose al vaivén del soplido de su alma, Ana y Mia habían hecho mucho con ella durante este tiempo, no solo estaba adquiriendo la perfección física sino también adquirió invaluable madurez, y ahora luego de así meditarlo concluyó también que su visión del mundo había cambiado, era hora de ver si el mundo había cambiado su visión sobre ella.
Tarde de helados nuevamente, todas hablaban con todas a excepción de ella, nada había cambiado hasta el momento, como siempre nadie se le acercó ni tampoco ella lo hizo, lo único que notó diferente era la inquietante semblante de su amiga, era como si ocultara algo que ella supiera también, apretaba un papel en su puño, no pudo determinar si de rabia o de impotencia lo hacía, aunque era obvio que algo le pasaba. Comenzaba a sacar sus conclusiones cuando algo cambió en el aire de golpe, como cuando se sabe que alguien inesperado para la razón pero no para el alma cruza por el umbral de la habitación, es el alma quien teje con hilos foráneos para la razón los encuentros cruciales en la vida de cada uno, es el alma quien depara cada detalle para cambiarnos la vida de un segundo a otro, es el alma la que construye ese momento, ya sea este mágico o tétrico pero por sobre todo único, un momento como el que ella vivía ahora, Barbi con sus malogrados 14 inviernos se vio nuevamente envuelta por risitas de niña en aquella habitación, se sintió rodeada por miradas entornadas más intensas que hace dos meses, más provocadoras, más perturbadoras, con un cosquilleo en su oído creyó oír a Ana y Mía decirle suavemente: "Gírate linda, date la vuelta Barbi", ella extasiada por el empalagoso dulzor de sus voces giró en 180 grados y la vio. Sobre un pie en punta envuelto con un zapato rojo como buscando algo en suelo y el otro bien puesto en el suelo se extendía la figura esbelta de una mujer suave y delicada cubierta por un vestido rojo oscuro escotado, su pálida tez servía de lienzo para dibujar sus finas y aristocráticas facciones solo coloreadas por sus rojos labios, todo estaba coronado con una enmarañada colección de cabellos curvados y enroscados desde la raíz hasta las mismísima punta, tenía un hombro apoyado en el umbral de la puerta, una copa de helado en la mano, una mirada seductora dirigida a Barbi y una pulsera de cuencas rojas y púrpuras como la que ella se había acostumbrado a usar desde hacia un tiempo.
¿Quien era ella? ¿Porque nunca la había visto? ¿Porque me mira así? ¿Ella también...? Junto a la mujer estaban Ana y Mía jugando con su pelo y sus ropas, la respuesta de Ana no se dejó esperar: "Ella lo es todo linda, todo" Esta vez no fue Mía quien le cerró un ojo, la extraña la invitó con sus pestañas a acercarse.
continuará...
miércoles, 13 de febrero de 2008
Brazos + brazos
Sin pasos siguen mis cintos, sin trampas respiro distinto para volver a ser lo que habia olvidado crecer
entre mis brazos palpar el calor de mirar
el clamor de un prisionero liberado
el placer de un abrazo bien dado
Carta abierta al aire para que conteste sin temer
para volver a mirar alrededor con un seño relajado
y un cariño extraño vuelto a los ojos del que quiere ser
extasiado y fecundo de algo nuevo y profundo
resuelto a completar aunque sea un poco
el espacio en los ojos del que nunca soñe ver
Testigos fortuitos de un nacimiento improvizado
ven gestarse el nuevo cielo de estrellas colmado
son miles de espejos donde mirarse otra vez
darse cuenta que la vida, si uno quiere, puede ser
que siempre habran ojos que mirar
siempre costillas que estrujar
siempre penas que calmar
siempre alegria que entregar
sábado, 26 de enero de 2008
Raíces timpánicas
Son ramas que me crecen acá como la expresión de un árbol perdido y desesperado por ver la luz del sol, intenso, recóndito y lejos de mis ojos tiende a moverme a lugares lejanos, de a poco es el quien se mueve y cumple nuestro pacto inconscientemente trazado por las ansias de escapar que a diario fluctuaban entre la razón de la responsabilidad y el sin sentido de la necesidad.Firmo con un sutil click de mi pulgar la inocencia conmutada por la automaticidad gendármica regidora de los actos pseudo humanos, cómplice ahora de un tentativo poder hecho raíces en mis oídos y dejo crecer el árbol verde y frondoso, sutileza de soundtrack preparado e improvisado como una obra callejera, donde los actos no se hablan solo se escuchan y se siguen al pie de la nota, mientras la conciencia dormía jugaba a actuar unas sonrisas donde el gris de traicionero poder las ocultaba en sus mantas de concreto.
"¡Que desencajamiento!" solían escupir los esbozos triunfalistas que videaban el paulatino ir y venir de mis pasos por la acera olvidando que alguna vez ellos también tuvieron un árbol dentro de raíces tan profundas como las mías, de oídos tan poseídos como los mios.
sábado, 12 de enero de 2008
La bestia H
Una marea de números vuelve a aparecer por mentes frágiles, débiles, sumisas otra vez
se deslizan inquietas, suben por los brazos y tratan de forzar
la naturaleza lógica perdida ya tiempo atrás.
Y un rescate de vidrio termolaminado
complementa la mitad que nos mira del otro lado
un doble afortunado, un yo libertario y salvo
de brazos abiertos y labios despejados.
Es el que siente el frío de allí
el que se libra de si mismo, de mi.
Se cede un espacio tras la razón para todo lo demás
solidaria forma de soltar la Bestia H, un tonto locuaz
tan simplón y lento que de lerdos recuerdos
sabe para que en realidad sirven los lapices y cuadernos.
Cual doctor Jeckyll y Mr. Hyde
la nueva figura se empieza a esbozar
un granito perdido en alguna parte de mi tiempo
y el perfil de un sol, unas nubes y una sonrisa al final.
Bajo mounstruito de piel manchada y dientes amarillos
particular bestia transita entre números tranquila y feliz
solo lo ocupa sus ideales sencillos
caminar, dibujar y esperar más mareas que lo hagan vivir.















