sábado, 26 de enero de 2008

Raíces timpánicas

Son ramas que me crecen acá como la expresión de un árbol perdido y desesperado por ver la luz del sol, intenso, recóndito y lejos de mis ojos tiende a moverme a lugares lejanos, de a poco es el quien se mueve y cumple nuestro pacto inconscientemente trazado por las ansias de escapar que a diario fluctuaban entre la razón de la responsabilidad y el sin sentido de la necesidad.

Firmo con un sutil click de mi pulgar la inocencia conmutada por la automaticidad gendármica regidora de los actos pseudo humanos, cómplice ahora de un tentativo poder hecho raíces en mis oídos y dejo crecer el árbol verde y frondoso, sutileza de soundtrack preparado e improvisado como una obra callejera, donde los actos no se hablan solo se escuchan y se siguen al pie de la nota, mientras la conciencia dormía jugaba a actuar unas sonrisas donde el gris de traicionero poder las ocultaba en sus mantas de concreto.

"¡Que desencajamiento!" solían escupir los esbozos triunfalistas que videaban el paulatino ir y venir de mis pasos por la acera olvidando que alguna vez ellos también tuvieron un árbol dentro de raíces tan profundas como las mías, de oídos tan poseídos como los mios.

sábado, 12 de enero de 2008

La bestia H

Una marea de números vuelve a aparecer
por mentes frágiles, débiles, sumisas otra vez
se deslizan inquietas, suben por los brazos y tratan de forzar
la naturaleza lógica perdida ya tiempo atrás.

Y un rescate de vidrio termolaminado
complementa la mitad que nos mira del otro lado
un doble afortunado, un yo libertario y salvo
de brazos abiertos y labios despejados.
Es el que siente el frío de allí
el que se libra de si mismo, de mi.

Se cede un espacio tras la razón para todo lo demás
solidaria forma de soltar la Bestia H, un tonto locuaz
tan simplón y lento que de lerdos recuerdos
sabe para que en realidad sirven los lapices y cuadernos.

Cual doctor Jeckyll y Mr. Hyde
la nueva figura se empieza a esbozar
un granito perdido en alguna parte de mi tiempo
y el perfil de un sol, unas nubes y una sonrisa al final.

Bajo mounstruito de piel manchada y dientes amarillos
particular bestia transita entre números tranquila y feliz
solo lo ocupa sus ideales sencillos
caminar, dibujar y esperar más mareas que lo hagan vivir.