Son ramas que me crecen acá como la expresión de un árbol perdido y desesperado por ver la luz del sol, intenso, recóndito y lejos de mis ojos tiende a moverme a lugares lejanos, de a poco es el quien se mueve y cumple nuestro pacto inconscientemente trazado por las ansias de escapar que a diario fluctuaban entre la razón de la responsabilidad y el sin sentido de la necesidad.Firmo con un sutil click de mi pulgar la inocencia conmutada por la automaticidad gendármica regidora de los actos pseudo humanos, cómplice ahora de un tentativo poder hecho raíces en mis oídos y dejo crecer el árbol verde y frondoso, sutileza de soundtrack preparado e improvisado como una obra callejera, donde los actos no se hablan solo se escuchan y se siguen al pie de la nota, mientras la conciencia dormía jugaba a actuar unas sonrisas donde el gris de traicionero poder las ocultaba en sus mantas de concreto.
"¡Que desencajamiento!" solían escupir los esbozos triunfalistas que videaban el paulatino ir y venir de mis pasos por la acera olvidando que alguna vez ellos también tuvieron un árbol dentro de raíces tan profundas como las mías, de oídos tan poseídos como los mios.

