Desde aquí las ventanas me permiten ver muchas cosas, la lejanía (la pseudo-madurez) le hace bien a mis ojos y por consiguiente a mi corazón, la saliva que me trago, el verde incrustado en mis pantalones, el hoyo en la zapatilla y el alfiler que es nexo entre mi, los de-más y lo que ahora soy (lo que quería ser). Era tan fácil, menos es más como dicen los obreros de las nubes, estaba a un no se qué de distancia, ni más ni menos, ni más ni menos. Finalmente la entropía no resultó ser tan mala, si no es más que el estado natural de las cosas, caos, entre los hombros y el cielo, caos, entre las cejas y el pelo, caos aleonado, si al final es lo mismo que hay adentro pero hacia afuera, igualito.
Se que también hay que pagar algunos precios, algo que se pueda aguantar (obvio) y que a la vez me haga sentir bien (- gracias! me alagas), pero no es tan terrible, al final es señal de algo más. Y he ahí otro mini-peligro, la delgada linea que puede haber entre un ¡YO! y un yo, nunca he querido parecer más de lo que soy, si es menos mejor incluso, me debe faltar entender que un yo es un yo para uno mismo y nada más y que no es pecado decirse yo, así simplemente: yo.(punto)
Encontré como colocar algunas piezas, encontré otras nuevas, me falta encontrar otras, saber como se colocan estas de acá, sacar algunas que me sobran y ver si estas otras corresponden a este lugar. ojalá sea así, me gustaría que fuera así.
Siento que algo cambió, algo regresa y mejor que nunca, no es una segunda oportunidad es simplemente una segunda vez pero con la conciencia suficiente para darse cuenta de ello.
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